De la Rumpología

Imaginen la siguiente escena:

Va un señor (garboso y elegante él) caminando plácidamente por una avenida de una ciudad cosmopolita cualquiera. Sin aviso previo, se le acerca una dama con aire  místico, mirada penetrante y vestimenta peculiar. Con voz queda y aire de suficiencia pregunta: “¿Señor, le leo la mano, le leo su suerte?”

Él, extrañado, voltea. Observa con atención, algo intrigado, a la dama que lo mira esperando una respuesta. Toma un poco de aire y, sosteniéndole la mirada, con la voz de los que saben que son alguien en el mundo contesta:

“¿Porqué no mejor vas y me lees el culo?”

 La mujer, con mirada tranquila y una gran sonrisa responde:

“¡Por supuesto!”

Esta bonita historia es solo uno de los infinitos ejemplos de como la Rumpología puede cambiar nuestras vidas para bien y para siempre.

Pero, amado lector, quizá se esté preguntando, y con justa razón, ¿Qué carajos es eso de la Rumpología?.

Pues carajos le respondo: ¡Solamente la más grande ciencia de todos los tiempos!

Rumpología es, oh lectores de bien, EL ARTE DE LEER EL FUTURO EN LAS NALGAS.

Dejaré un momento para que lo asimilen.

Pues si, citando a Wikipedia, la Rumpología es el arte de leer las líneas, grietas, hoyos, verrugas, lunares y pliegues de las nalgas de una persona, en semejanza a la lectura de la mano.

Ahora que están en el éxtasis cuasi orgásmico al que, como yo, seguramente llegaron después de saber que Dios es tan benévolo e irónico como para escribir nuestro futuro en el lugar de nuestro cuerpo más cercano a la mierda, confesaré que, cuál Santo Tomás, tuve la osadía de dudar, pero en cuanto supe quién era la impulsora principal de ésta magnificencia, cualquier temor y vacilación desaparecieron de mi para siempre.

Porque tengo que decir que a su lado Stephen Hawking es un pendejo, Einstein es un perdedor, Newton se la pela y al guey de Mente Brillante se lo pasaría por los huevos (si tuviera) más de una vez.

No, no es la Tigresa, aunque es igual de bella e inteligente, es, ni más ni menos, que la mamá de Sylvester Stallone, JACKIE STALLONE.

Porque si, la nunca bien ponderada Jackie asegura (y como no creerle con esa cara confiable y sincera) que la Rumpología es practicada desde tiempos antiguos por gente tan sabia como los Babilonios, los Indios, los Antiguos Griegos y, como chingados no, los Romanos.

Aunque yo, como biógrafo en potencia y fan declarado (y orgulloso) de Jackie creo que solo está siendo magnánimamente modesta, pues, al no existir ninguna prueba de sus aseveraciones, es obvio que ella y solo ella en su infinita sabiduría descubrió esta ciencia oculta que solo nos puede llevar, de manera inevitable, a una segunda Ilustración.

Yo, humilde admirador, me imagino algo así:

Jackie Stallone: “Oye viejo, fíjate que hoy me pasó algo bien cagado”

Frank Stallone: “¿Qué rechingados?

J: “Pus le estaba limpiando la cola al cagón de tu hijo el Sylvestercito y que le veo clarito su futuro entre la caca.”

F: “¡A no pinches mames!”

J: “Me cae de madres, va a ser actor”

F: “¿Ese guey? Pues si ni puede mover bien el hocico el puto.

J: “Chingo a mi madre si no”

F: ¿Al menos acá de los chingones de shakespeare y eso?”

J: “Nel, más bien hará un mismo personaje durante una serie infinita de películas hasta tener a todos hasta la madre y, cuando todos piensen que sus personajes por fin han muerto, los traerá de vuelta solo para reafirmar lo increiblemente chafas que son.”

F: “Pus va”

Y así nació la Rumpología.

Por supuesto en países tercer mundistas como el nuestro, la Rumpología aún no es parte del Plan de Carreras de la UNAM o cualquier otra universidad de las que se dicen “de excelencia”, cosa que, por supuesto, es una contradicción.

Así que por ahora (¡maldita sea!) solo podremos obtener los beneficios de los rumpólogos viajando al extranjero, pero sueño en el día de que pueda pasear por las calles de Coyoacán y algún profesional del trasero me pregunte con singular alegría: ¿Le leo las nalgas patrón?

Mientras tanto solo puedo imaginar un futuro gobernado por rumpólogos conocedores del porvenir.

Solo piensen en el enriquecimiento que existirá cuando todas las ciencias se combinen con la rumpología. Que bello será ir al Proctólogo/Rumpólogo y, mientras te opera las hemorroides a punto de explotar, puede irte diciendo como te irá en ese negocio que empezaste o si tu novio actual será el amor de tu vida.

Y para aquellos que ya estén pensando en dedicarse a esta hermosa profesión (que, estoy seguro, habrá muchos después de leer éstas líneas) tomen en cuenta que un Rumpólogo debe de ser, ante todo, un valiente. Un rumpólogo debe amar su profesión y estar dispuesto a los culos de cualquiera, en el momento que sea y en cualquier situación.

Así a un verdadero rumpólogo no le importará seguir con su auscultación cuando, acercándose de más para poder observar mejor esa verruga que parece contener el número de hijos que tendrá el cliente, éste suelta una poderosa flatulencia tan cercana a su nariz que prácticamente puede sentir como sus pulmones se inflaman con lo que, hasta hace unos segundos, recorría los intestinos de otro hombre, e incluso notar un pequeño rocío justo en la mejilla derecha; no se inmutará al descubrir que su nuevo y necesitado paciente no es un entusiasta de usar el papel higiénico de manera rutinaria; aguantará estoico las 7.5 horas de trabajo continuo que le llevó crear el mapa de la vida de Doña Francisca que siempre fue caderona y además ahora pesa 145 kilos y aceptará gustoso tomar el peine rectal para apartar esos cabellos que obstruyen un poco la visibilidad de la grieta de la vida.

Si este post no les hace amar la rumpología y todo los que conlleva, no se que lo hará.

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5 comentarios to “De la Rumpología”

  1. Isaac Says:

    Estoy agarrando experiencia en esto de la Rumpología: El otro día le leí -incidentalmente- las nalgas a tu hermana de 13 años -ella me provocó- y a partir de ese incidente, sin necesidad de leer las tuyas -que asco- puedo vaticinar que pronto serás tío.

  2. Isaac Says:

    Estoy agarrando experiencia en esto de la Rumpología: El otro día le leí -incidentalmente- las nalgas a tu hermana de 13 años -ella me provocó- y a partir de ese incidente, sin necesidad de leer las tuyas -que asco- puedo vaticinar que pronto serás tío. Todo en nombre de la ciencia.

  3. Rodrigo Says:

    Es realmente penoso leer tu artículo. Es nefasto! Denotas vulgaridad a todo lo que da. Sinceramente no termine de leerlo ya que dices puras estupideces.

    • delamata Says:

      Me imagino que eres uno de los intelectuales entusiastas de la rumpología, ¡bien por ti! Cómo sea cualquier comentario es bienvenido.

  4. Don Daniel Says:

    ¡Felicitaciones por este artículo!

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