De los mails cadena

Julio 3, 2009 por delamata

Bueno pus con este post (espero que ahora si breve) termino la trilogía que prometí hace dos posts y que, estoy seguro, esperaban con ansia, no porque sea la conclusión de los otros sino porque, espero, aún guste alguien de leer mis pendejadas (en caso contrario, estoy hablando solo) .

De los muchos y variados mails cadena que me llegan semanalmente (no soy suficientemente popular para que me lleguen a diario) hay unos que constantemente me hacen sonreír. Y no estoy hablando de los que envían chistines ni imágenes de gente haciendo pendejadas, estoy hablando de aquellos que tienen un contenido altamente esotérico. Así es, me refiero a esos que te invitan a enviarlos a los 34523 contactos que tienes en 3.6 segundos antes de que te quedes sin dinero, se te caigan los huevos, seas impotente el resto de tu vida, nunca encuentres el amor, la mierda te salga morada o alguien llegue y te saque los ojos para después metértelos por el culo.

Por supuesto no todo es amenaza, si envías los correos serás feliz por el resto de tu vida, aparecerá el nombre de la persona que te ama, nunca más tendrás que ir al baño, a las 6:45 con 34 segundos recibirás la llamada del amor de tu vida para decirte que te sacaste la lotería y eres 10 cm más hombre.

En cuanto a mí, como me gusta vivir al borde del peligro, nunca reenvío ni madres y (de manera por demás sorprendente) aún sigo aquí, muy enamorado, ni pobre ni rico y con mi fisionomía completa. Seguro soy la excepción que confirma la regla…

Lo verdaderamente curioso de todo esto y que me parece particularmente jocoso, son los mensajes que te ponen al final:

“¡ATENCIÓN! aún si eres escéptico y no crees en estas cadenas, tienes que enviarlas o algo malo te sucederá. En 1999, Carmela Gómez Zubicaray no contestó esta cadena y le dio lepra, hepatitis D, cáncer de próstata (porque le creció una solo para este fin) y un piano le cayó encima cuando defecaba en medio del desierto de Sonora. Aún si no crees en esto tienes 24 horas para mandarlo, esto es real, esta cadena es muy poderosa y aunque nunca contestes éstas cadenas, tienes que contestar ésta…”

Y similares.

Y pues bueno… ¿que rechingados?. ¿Qué, me pregunto hoy, reputísimas madres creen que haremos los escépticos, los que nos valen madres las cadenas, los que en nuestra pinche vida hemos contestado algo así, cuando leamos esto?

“MMMMta madre, otra de éstas cadenas pendejas, la voy a borrar justo ahor… espera… que dice aquí al final… ¡A NO MAMES! esta no es una cadena como las otras, ¡ESTA SI SUCEDERÁ! A ver, no, espera, tranquilízate, lee bien… no no no, aquí lo dice clarito, NO MAMES NO MAMES NO MAMES, tranquilízate, todavía tienes tiempo, ahorita la mando en putiza… ¡AY CABRÓN! se la tengo que mandar a 50 contactos y solo tengo 45, ¡YA ME CARGO LA CHINGADA! Ya se, mis primos, de seguro tienen correo, ahorita les marco y…”

Algo así me figuro que esperan que pensemos.

Otra cosa curiosa son los mails de amistad, en powerpoint o en el mail mismo, que están llenas de cosas dulces, tiernas, emotivas y a veces vomitivas. Y bueno, en éstas no habría nada de malo, considerando que todas dicen más o menos lo mismo, si no fuera porque, algunas de ellas, terminan con un alto grado de chantaje emocional.

“Mándaselo a todas aquellas personas que consideres tus verdaderos amigos, incluyendo al que te la mandó. Espero me la envíes, aunque, si no lo haces, lo comprenderé.  Si me consideras tu amigo, estoy seguro que me la mandarás, pues la amistad es lo más importante…”

Uh que la chingada, ora resulta. En fin, como ya lo habrán supuesto, tampoco contesto nunca este tipo de mails, pues, y quizá diga una barbaridad, para mí es más importante estar para un amigo cuando lo necesite, quererlo y respetarlo, que andar dándole click a un botoncito para llenarle su bandeja de entrada de amenazas y lugares comunes. Pero bueno, quizá solo soy yo.

Como sea, hasta ahora me han comprendido bastante bien, ya que aún tengo amigos y, cosa curiosa, estos correos me siguen llegando.

De las películas de Ana Claudia

Julio 2, 2009 por delamata

En esta breve (espero) intervención bloguera, volcaré todo mi sentido analítico en algo que me tiene muy intrigado (espero a ustedes también) sobre aquella bella actriz mexicana llamada Ana Claudia Talancón (espero esté bien escrito, soy demasado huevón para googlearla).

Si bien no conozco la trayectoria fílmica completa de esta bienamada actriz que, junto con los carnalitos bichir, ha actuado en el 94.2% de las películas mexicanas, si he notado que, en al menos 4 o 5 de sus últimas películas, ha tenido a bien salir en papeles donde, de alguna u otra manera, termina encuerada (y no es que me moleste).

Y, pregúntome yo, ¿será condición necesaria para que Anita salga en una película que tenga que encuerarse? Espero que sí.

Los guiones han de ser algo así:

 

“EL DESTINO INCIERTO”

Escena 1

Finales del Siglo XIX en una casa de la alta sociedad mexicana sobre paseo de la reforma. La duquesa de Francia toma el té mientras espera, impaciente, a su hija que se ha casado, contra sus deseos, con un importante empresario mexicano. El ama de llaves entra con una bandeja de bizcochos, se escucha el llanto de un niño, Ana Claudia Talancón se encuera.

ó

“En el campo de Flores”

Escena 1

Cama del hospital metropolitano, la familia reunida alrededor de la abuela moribunda, amada por todos. El hijo mayor, con el seño fruncido y el porte elegante, solloza quedamente en un rincón del cuarto. Su hermana menor, con sus dos hijos pequeños, se acerca a la cama para despedirse con un beso, los niños le besan la mano a su abuela por última vez, Claudia Talancón se encuera.

 

En tanto que las propuestas para interpretar un papel han de parecerse a esto:

Productor: Fíjate Claudia que este papel es muy bello, es una maestra de primaria que sueña con una escuela solo para niños pobres, todo empieza en…

Claudia: ¿Cuantas escenas de desnudos hay?

P: No, para nada, toda la película se desarrolla en la escuela donde ella…

C: ¿Se encuera?

P: Este… no, tienes que actuar con niños constantemente, entonces pues ellos…

C: ¿La encueran?

P: Pues… no… o sea es una historia infantil, no hay escenas de desnudos…

C: ¿Este… o sea como?

P: Si, no hay necesidad de quitarse la ropa.

C: Lo siento… es que no… yo no comprendo no…

P: No te encueras pues…

C: ¿Nunca?

P: Puessss… nnop…

C: Pero igual y ella podría meterse a su oficina y quitarse la blusa.

P: Pues si, de poder puede… pero pues no veo la necesid…

C: ¡Gracias por su oferta!

P: Espera, no te vayas déjame que…

C: ¡Gracias!

 

Y si no es así, ¡debería!

De propaganda política

Julio 1, 2009 por delamata

Entre las muchos cambios ojetes que ha generado esta maldita crisis mundial en mi chamba, la más manchada, por mucho, es que últimamente (¡háganme el chingado favor!) hemos tenido que, de hecho, trabajar. Esto, además de quitarme horas de sueño, me ha impedido dedicarle mucho tiempo a este blogazo de mis entrañas.

De cualquier manera, ocuparé un pequeño intervalo entre una chamba y otra para añadir 3 intervenciones que serán breves pero, espero, harto chingonas. Aquí está la primera de ellas.

Enjoy!

Entre las muy variadas formas de expresar el odio a la propaganda política, decidí atacarlas con este post en lugar de pintar miembros masculinos en las bocas de los candidatos que sonríen en los carteles (que era mi primera opción), puesto que es más rápido y menos cansado, además de poder enfocarme en la propaganda radiofónica.

Hablaré de los 3 spots que me parecieron más mierderos (decisión harto compleja) en los que se incluyen dos de los 3 grandes y, pero como chingados no, el verde. 

Empezaremos con el nunca bien ponderado PRI y su bonito comercial cuyo contenido no recuerdo (de seguro por que era muy trascendente) pero que al final sale una parejita (cuya voz te hace pensar que son jóvenes, pero lo mismo pensé de la que hacía la voz de Lisa Simpson) y que exclaman muy a toda madre: “PRI, experiencia probada, nueva actitud”.

Y bueno, creerán que somos pendejos. Quiero pensar que la muy chingona experiencia de la que hablan es alguna otra que no la que nos ha tenido en la misma mierda (si no es que nos ha enterrado más en ella) desde varias décadas atrás y que hará por el país todo lo que nunca ha podido hacer. En cuanto a la nueva actitud… ¡porqué no creerles! Es de suponer que, ante el monumental (y por demás cagado) fracaso de mi tocayito Madrazo, todos los pristas se hayan sentado en una gran mesa comiendo tamales de dulce y hayan reflexionado: “Oigan, no mamem, pinche actitud culera que tenemos, ora si nos la mamamos, y si… no sé… ¿cambiáramos nuestra actitud?” “¡Pero claro!” – responden todos con alegre entusiasmo-. Acto seguido, se toman de las manos y con grandes sonrisas empiezan a cantar “Hazme un mundo de caramelo/Llena el aire con algodón/Que los dulces caigan del cielo/Las estrellas piñatas son…”

Muy plausible…

Después tenemos a la niña del PRD. O sea… ¿Qué pedo con la niña del PRD….? Es muy cierto que muchos de nosotros (acúsome) tenemos el mismo conocimiento en política que una niña de unos 10 años, pero creo que no es justificación suficiente para pretender que una niña sonriente nos parecerá una poderoza razón social para votar por ellos, aunque, eso sí, dicha niña muy probalmente tenga más sentido común que la de RBD que no es ni Dulce María ni Anahí que sale en las propagandas de los genios intelectuales que conforman el Partido Verde.

Definitivamente las mejores propagandas son las del PV y sus verdaderamente innovadoras propuestas de regalar cursos de computación e inglés cuando con trabajos podemos hablar español y meter la dirección de youporn en el buscador; aprobar la pena de muerte en nuestro chingonsísimo sistema judicial que nunca comete errores como darle 60 años de cárcel por secuestro a dos mujeres indígenas que retuvieron media hora a los policías que se las estaban madreando y dar vales de medicamentos sin explicar si las todas misericordiosas farmacéuticas las van a dar de a grapa nomás por sus robustos huevos y porque son rete buen pedo o las pagarán con dinero que seguramente se sacarán del culo, porque, claro, si no hay dinero para las mierderas medicinas del imss que se deshacen en la lengua y saben a caca, seguro habrá para las chingonas.

De esta última, por cierto, se hace referencia en mi predilecto spot publicitario donde una bonita familia mexicana está pasándola de huevotes en su casa después de que su jefe, con aire de suficiencia, dice al final palabras más palabras menos: “porque, si no tienen la medicina, ¡ahora tendrán que pagárnosla!” cosa que genera una risa hilarante en toda la familia que, seguramente, encuentra cagadísimo que su jefa se esté muriendo de dolor.

 

La verdad es que no tengo los conocimientos suficientes para criticar a fondo las propuestas (¿propuestas?) políticas de los diferentes partidos, pero lo que si tengo es sentido común para decirles, respecto a su publicidad y desde el fondo de mi corazón, ¡NO MAMEN!

De la venganza del taco

Abril 13, 2009 por delamata

Hace algunos días, en un intervalo entre mis actividades habituales de trabajo (dormir) me puse a navegar en la red para distraerme un poco y con la esperanza de que mis vértebras volvieran a su posición original (modificadas por colgar la cabeza en el respaldo de la silla). Entre que pendejeaba en el google y borraba el spam que me ofrece 25% de descuento en viagra, vi algo que hacía referencia al día del taco.

¡A chingá! – exclamé compungido - de veras, ¿Qué pedo con el día del Taco?

Haciendo una investigación más exhaustiva, descubrí que el día del taco tendría que haber sido el pasado 31 de Marzo. Si mal no recuerdo, antaño se hizo una gran campaña publicitaria con comerciales, pancartas, eventos y tacos por doquier.

Estoy seguro que hay una razón de fondo tanto económica, mediática, social e intelectual del porqué el día del taco no trascendió como día de fiesta nacional, pero la razón fundamental, estoy seguro,  es porque era una pendejada.

De cualquier manera, tengo que agradecer que me dio una nueva idea totalmente intrascendente para desarrollar en esto que yo llamo blog.

Aquellos que han tenido el honor de conocerme y la desgracia de verme comer, sabrán que soy un gran adicto a los tacos en todas sus presentaciones, desde la muy fresa arrachera, pasando por los tradicionales de bistec, barbacoa y carnitas, yendo a parar en los más abundantes de suadero, pastor, cabeza, longaniza y tripa (del cuál he de decir que es mi favorita) y sin despreciar los más extravagantes como el de ojo, los sesos, la nana, los machitos y hasta los de criadilla, pus como chingados no.

Más allá del entusiasmo que cualquiera experimenta al comer los testículos de un animal de 450 kilos, tengo que decir que ésta afición mía no solo la considero un gusto, un pasatiempo y una necesidad sino que entra en la categoría de deportes extremos y le añade a mi vida una emoción solo comparada con ver por tetragésima octava vez los capítulos viejos de los caballeros del zodiaco e ir a bajar “sencillas” paredes de piedra con mi cuate Redo.

Entre las nada despreciables amenazas de la tifoidea y la cisticercósis, siempre recuerdo con cariño y respeto la vez en que un taco valiente decidió poner fin al homicidio de sus carnales (que yo tan impunemente devoraba) y, estoy seguro, al sentirse ofendido por una celebración en donde el festejado era deglutido por los festejantes, atacó gallardo.

Así sucedió:

Todo pasó una de las tantas veces en las que estaba yo comiendo tacos de tripa y campechanos (suadero y longaniza para los ignaros) en uno de mis lugares favoritos que está elegantemente establecido debajo del puente peatonal que desemboca en mi colonia. Como siempre, trataba de alejar mi mente de las eternas interrogantes de donde iba a la baño el taquero y, más importante aún, en donde se lavaba las manos después de lo anterior. Cuando estaba acabando mi octavo taco y ya no hablaba el hambre sino la gula ( siempre buena consejera), decidí continuar con mi algarábica glotonería y al grito de “échame otros dos de tripa porfa” me acomodé en mi banquito para esperar el nada sagrado alimento. Creo que aquí es un buen momento para nombrar las partes de un puesto taquero:

Cuerpo principal: normalmente es una estructura hexaédrica irregular de lámina pintada de blanco de aproximadamente 2 x 2 x 1 metros.

Trompo: Varilla vertical anexa a una parrilla de orientación similar donde normalmente se ensartan sendas lonjas de carne al pastor o similar.

Plancha: Lámina de metal horizontal, por lo regular negra, donde se calientan las tortillas y se dora la carne.

Especie de olla grande y muy chaparra con una pancita en medio cuyo nombre desconozco: Es una especie de olla grande y chaparra con una pancita en medio que recuerda a una isla a la que se aferra la carne en un mar de aceite.

Vaporera: grandota y rectangular pa los tacos de cabeza.

Rebanada de tronco: un pedazo de tronco de árbol donde cortar la carne.

Refrigerador: pa poner las cocas, el boing, las lulus, el sidral, barrilito y trébol en las más tradicionales.

Este breviario cultural no solo satisfizo mis ánimos de hacerles perder el tiempo sino que me permite explicarles que yo estaba sentadito justo en frente de la plancha.

Continuando con la historia, el buen don taquero tomó un gran pedazo de tripa del mar de aceite alrededor de la pancita de la olla (que siempre me hace recordar una bella frase que mi madre pronunció alguna vez que quise invitarle unos tacos: “Ay no -exclamó con maternal amor al ver la ollita llena de tripita- ahí es donde hierve la caca”) y, con sus hábiles manos, tomó su cuchillo de taquero cuál espada samurai y con rápidos cortes redujo la masa de tripa anudada en pequeños trocitos masticables.

Fue entonces cuando el taquero me preguntó en su perfecto castellano “la quiere bien doradita o se la pongo suavecita”. Después de convencerme que no era víctima del albur, le dije que doradita porfa. La tripa fue puesta en la plancha y entonces, crepitando alegremente, se las ingenió para lanzarme una gotota de hirviente aceite al rostro, cayéndome a un centímetro del ojo.

“¡¡¡Aaaaay cabróooooon!!!” exclamé yo con toda la elegancia de la que fui capaz. Así es, las gotas de aceite hirviendo duelen hasta su madre. Al parecer al taquero le resultó muy cómico el hecho de casi quedarme tuerto pues soltó unas sutiles risillas mientras yo daba gracias al dios en el que no creo por haber desviado la gotita de mi oclayo.

Una vez pasado el susto, compartí la alegría del taquero dirigiéndole una sonrisa al muy hijo de puta y me hice bien pendejo con mi dolor esperando que los comensales volvieran la atención a sus tacos y no a mi cara apenada y dolorida.

Al día siguiente me levante ilusionado ante la perspectiva de, al haber sobrevivido a un accidente cuasi-mortal, haber adquirido algún superpoder relacionado con el accidente, tal y como nos enseñan los comics, las caricaturas y las películas. Desgraciadamente no pude freír la tripa con la mirada,  tener control sobre el aceite hirviendo ni nada parecido, solo me quedó una gran mancha al lado del ojo ahí donde se me tatemó la piel. No se angustien, eventualmente se quitó y mi rostro quedó normal… bueno… quedó igual que como estaba.

¿Porqué les cuento esto? Porque quiero y puedo.

¿Porqué demonios lo leyeron hasta el final? No tengo la más mínima idea.

De ser cagado

Marzo 24, 2009 por delamata

Lo primero que noté al empezar este nuevo y altamente gratificante post fué que debía aclarar que se refiere al acto de ser gracioso y no al acto de ser defecado por algo o alguien.

Aclaratum est.

A lo largo de los poco interesantes años que llevo en la vidita ésta, he oído en ocasiones varias que me dirigen frases como: “¿De donde te salen tantas pendejadas?, ¡No me acordaba de lo cagado que eras!, ¿Porqué eres tan cagado?” (ver como referencia comentarios generados en este mismísimo blog) y similares e incluso gente que me presenta como “este guey es cagadísimo”, cosa que genera una mirada de expectante ilusión en mi nuevo conocido(a), que probablemente espera que cuente un chiste o me de una maroma.

Aunque estoy muy seguro de que éstas preguntas son retóricas y no esperan respuesta, en este día de hueva (más de la usual), me permito reflexionar: Y bueno,  ¿Porqué soy cagado?

Porque si, soy cagado (y a toda madre he de agregar).

Esta pregunta, a su vez, puede dividirse en dos preguntas igual de interesantes:

1. ¿Porqué llegué a ser cagado?

2. ¿Que es lo que hago que me hace ser cagado?

La primera pregunta es harto interesante y me remonta a mis lozanas épocas de niño, puberto y adolescente. Podría explayarme en infinitas líneas sobre el medio infierno que fue mi etapa juvenil y los traumas que éstos días me causaron, pero… no tengo ganas… Mejor les resumo: fui, soy y seré un nerdo introvertido. Al menos en un principio y para la gente que no me conoce ni llega a conocerme. Las razones, entre muchas otras, son una personalidad tímida innata sumada a un cuerpo delgaducho y encorvado con una nariz aguileña y chueca producto de un golpe en mi niñez (que una cirugía posterior solo fue a mejorar ligeramente) y, para acabarla de chingar, era de los más chingoncitos en cuanto a promedios (estuve en la muy honrosa escolta que sostenía el banderín de la h. escuela La Salle).

Todo esto hizo que la alta sociedad lasallista me tratara con indiferencia e incluso hostilidad, ya saben que los niños pueden ser muy crueles (y muy hijos de la chingada añadiría yo). El resultado de este proceso derivó en la formación de un grupo reducido de amigos verdaderos que compartían 2 importantes cosas:

1.- La hueva generada por la sociedad lasallista.

2.- Una mente aguda para crear pendejadas de la nada.

Ambas cosas se complementaban muy bien.

Conforme fui creciendo y entrando en la etapa de despertar sexual cuyo nombre científico es “chaquetero”, mi aspecto desgarbado e igual de atractivo que Woody Allen (a pesar de lo que diga mi hermosa novia cuya atracción por mí aún me sorprende, intriga e ilusiona) me hizo desarrollar otras habilidades para llamar la atención de las féminas, descubriendo, felizmente,  que, con una cantidad suficiente de risas provocadas, disminuye considerablemente la fealdad de uno.

Eventualmente descubrí que ser cagado no solo es divertido sino que te ayuda a encontrar gente similar a ti, gracias a lo cuál me he hecho de excelentes amigos y amigas.

En cuanto a la segunda pregunta, es bastante más complicada y creo que no la podría contestar porque no se exactamente en que radique. De las muchas personas cagadas que conozco, la mayoría tienen diferentes métodos para producir risa. Mi cuate Richard, por ejemplo, con sus historias y anécdotas, donde las forma en que las cuenta influye mucho; el sarcasmo rápido de mi amiga Nancy y los comentarios políticamente incorrectos de mi cuate Isaac, todos son distintos y harto chistoretes.

Creo yo que lo principal es que la cosa sea espontánea y decirla o hacerla en el momento adecuado.

A mi me funciona, simple y sencillamente, decir o hacer algo que a mí me parecería gracioso.

Creo que me resulta bastante más fácil determinar lo que NO es cagado:

1.- Reírte de tu propio chiste.

2.- Usar exageradamente expresiones como: “Ay si nooo”; “No es cierto, es una broma”; “¡No te creas!”; “Aaaaaaaa (especie de grito aguardentoso que viene inmediatamente después de hacer un chascarrillo)”; Repetir lo que se acaba de decir, ejemplo: “¡Y también nos comimos los gallos vivos! jajajaja, los gallos vivos…” y similares. ¡Si se necesita hacer algo para especificar que es una broma, entonces no es graciosa!

3.- Querer meter un chiste a huevo o repetir uno fallido con la esperanza de que la segunda vez resulte gracioso.

4.- Continuar moliendo con la misma graciosada que ya funcionó y tratar de que sea graciosa eternamente.

5.- Estar esperando cualquier oportunidad para hacer una gracia.

6.- Ensayar los comentarios graciosos un día antes.

7.- Alzar la voz para que todos oigan tu comentario incisivo y (estás seguro) hilarante.

8.- Creer que cualquier cosa que uno dice pedo es, por ende, graciosa.

Bueno pus espero este postito les haya resultado cagadito y si no pus huevos.

De frases, decires y citas irrelevantes.

Diciembre 10, 2008 por delamata

Pues si, una vez más me encuentro en mi trabajo en la difícil tarea de no hacer nada y, antes de que mi cerebro entre en un estado comatoso o sucumba ante la irresistible tentación de rascarme los huevos, decidí volver a este blogsito mío que me ha dado tantas alegrías.

Esta vez mi esfuerzo cerebral e indiscutible talento literario se centrará en hacer una recopilación de aquellas frases que alguna vez leí o escuché y que, si bien no han marcado mi vida ni marcarán la de nadie, si son verdades muy verdaderas, dichos muy atinados y fragmentos de mentes sublimes que sería un desperdicio olvidar y que, por seguro, nunca saldrán en las antologías o las solapas de las revistas intelectuales.

Have fun.

“¡¡Será el máximo joterío guuueeeyy!!”

Decir de un compañero gay del trabajo al referirse, por demás emocionado, al concierto que Cher tuvo a bien hacer en México.

 

“La propondré para frase del año”

Decir de mi amigo chobu al contarle lo que dijo mi compañero gay.

 

“Además todas tus amigas son mujeres”

Atinado (y muy verdadero) comentario de mi adorada novia en una plática casual sobre la amistad.

 

“Es que yo soy el ídolo de Cuauhtemoc Blanco”

Frase de un profundo y, estoy segurísimo; culto, inteligente y elegante aficionado americanista (como suelen serlo todos ellos) en una entrevista.

 

“Y, desde ahora, el mío también”

Comentario de mi cuate Chobu al platicarle lo anterior.

 

“Bueno, ¿y si a mí una me agarra el moñoñongo que le van a hacer?”

Acertada pregunta de un compañero del trabajo, cierto día que estábamos discutiendo sobre la ley que impide agarrarle el trasero a una fémina en la calle, metro y demás lugares propicios para tan vergonzante acto.

 

“¡Al menos déjame agarrártelas pa que valga la pena la multa!”

Exclamación del mismo compañero, en la misma plática, al opinar lo que el haría si le pasará lo que a cierto individuo que se vio embaucado en una calumnia por parte de una mala mujer y un poli corrupto.

 

“No llores, llorona, porque el llanto afea, y quién mucho llora, muy escaso mea”

Fragmento del poema “Llorona” de Renato Leduc.

 

“Al fin, con 20 años, se la llevó un extraño. Y no perdí una hija, gané un cuarto de baño”

Fragmento de la canción “Pero que hermosas eran” de Joaquín Sabina.

 

“¿Y te pagan?”

Conmovedora pregunta de mi amiga Arlett cuando le propuse ser voluntaria en una organización de ayuda a niños pobres.

 

“¡Cállate caca!”

Expresión imperativa que te invitaba al silencio. Dicha e inventada por el hermano de un antiguo amigo, cuando tenía como 2 años.

 

“¡Bonitas piernas! ¿A que hora abren?”

Piropo guarro que leí en una lista de -vaya sorpresa- piropos guarros.

 

“¿No sienten como que vamos hacia arriba de nuevo?”

Decir de mi amiga Itza en nuestro viaje de vuelta desde la punta de la montaña la malinche y después de caminar como 2 horas en la misma dirección y sin cambiar de rumbo (y como a la mitad de la montaña).

 

“Si, ahorita que… nos terminemos de arreglar”

Sublime pretexto que mi cuate Marco le respondió a mi amiga Adri ante su pregunta de porque no nos metíamos a su casa en cierta ocasión en la que estábamos ocupados, en medio de la calle, firmando su tarjeta sorpresa de cumpleaños.

 

“emilio estefn pero el queriere de celiz cruz y su pesodo jajaja seria super cistoso pero pue shay varia sinconvniente sos ea el tiepo, los didraces etc….”

Fragmento de un mail que mi amiga Itza tuvo a bien mandar, lo que realmente quiso decir era: …Emilio Estefan, pero el quiere de Celia Cruz y su esposo, jajaja, sería súper chistoso, pero pues hay varios inconvenientes, o sea el tipo de disfraces, etc…

 

“¡First!”

Exclamación de mi amigo Marco cuando, un tanto ebrio, trataba de decir “uno” en inglés.

 

“Oigan, ¿los espermatozoides traspasan la mezclilla? Porque si es así creo que estoy embarazada”

Inteligente pregunta de una muy desinformada amiga cuando empezó sus cachondeos.

 

“¡Casarme! Si, quiero terminar la carrera, pero terminarla y no casarme… ¡Ay no!”

Respuesta de una compañera de la prepa (en pleno siglo 21) ante la pregunta de cuales eran sus sueño y aspiraciones en la vida (irónicamente, era de los mejor promedios de toda la escuela).

 

“Los mexicanos hacemos los trabajos que ni los negros quieren hacer”

Diplomática frase de nuestro ex presidente y genio contemporáneo Vicente Fox.

 

“A ese niño le hacen falta una chingadazos”

Hermoso pensamiento que una señora expresó ante la vista de un niño llorón y berrinchudo.

 

Pus bueno, estos son los ejemplo que me acuerdo ahorita y como la hora de salida se va a cercando, es hora de que le llegue. Iré actualizando esto conforme se me vaya ocurriendo y me vayan dando ganas.

 

Éste es un update del 24 de Marzo de 2009:

“No mames guey, en lugar de escribir spreadsheet para referirme a la hoja de excel, le puse spread shit. ¡O sea, no solo mierda, sino mierda esparcida y embarrada!”

Sorprendido comentario de un compañero de trabajo al descubrir lo que le había escrito en un mail a su jefa Lisa Kalver en Atlanta. 

 

“Se hace prueba de VHS sida”

Escrito en una manta de uno de los módulos móviles de salud.

 

“Déjame las 2 en 500″

Fallido regateo de un conocido, cuya identidad omitiré, al querer comprar 2 playeras y justo después de que la vendedora le dijo que cada playera costaba 230.

 

“Está cagado, solo hay que caminar un rato y bajar un murito de piedra…”

Frase convincente con la que mi amigo Redo nos llevó a los salseros y a mí a un viaje donde pudimos perder la vida. La caminata fué como de 8 horas y el murito era una pared de piedra como de 15 metros con una cuerda de ayuda para sostenernos a nosotros y a nuestros 15 kilos de mochila.

 

“…y entonces guacarie en una maceta y pues la guácara se seco y parecía un omellete, al siguiente día un perro se lo estaba comiendo…” 

Poético fragmento de una de las historias de borrachera de mi cuate Richard.

 

Update del 3 Julio del 2009.

“¿Se han fijado que se está muriendo mucha gente que no se había muerto antes?”

Inteligente aseveración del amigo de la amiga de mi amigo Redo, a propósito de las muertes de Miguelito Jackson y Farrah Fawcett.

 

“¡Donde se traga, no se caga!”

Frase que un compañero de oficina decía cuando nuestras reflexiones nos llevaban a quejarnos de las condiciones de trabajo.

 

“Oye Ricardo, ¿a que hora vas a sacar tu animalón?”

Invitación de mi amiga Itza a mi cuate Ricardo para que sacara su cámara semiprofesional que tenía a bien llamar “su animalón”.

 

“You know what, always no”

Traducción muy literal que un compañero de trabajo le dijo a una mesera en el gabacho cuando se arrepintió de pedir una cerveza: “sabe que, siempre no”.

 

“Cuando estemos en Atlanta, vamos a comprar al outlook”

Sugerencia interesante de otro compañero de trabajo que quería ir a comprar al, me imagino, outlet.

 

“Todas mis viejas han estado así de buenas… bueno, excepto mi esposa…”

Romántica frase del mismo compañero de trabajo cuando pasaron unas esculturales féminas por la calle.

 

“Si dios no hubiera querido que ocurriera, ¡lo habría evitado!”

Teoría teofilosófica de mi cuate el chobu que sirve para justificar cualquier acto reprobable.

De la banda salsera

Octubre 27, 2008 por delamata

Francamente nunca he pretendido, ni pretendo, hacer de este blog uno de tantos donde la gente intensea sobre cosas tan interesantes como sus amores imposibles, el grano que les salió en la frente o se pone a hablar de sus sentimientos, estado de ánimo y ganas de ir al baño.

Sin embargo en este caso haré una excepción pues me encuentro en uno de esos momentos en que estoy bastante feliz con lo que tengo, con lo que no tengo y en general bastante en paz con la vidita esta.

Muy probablemente aquellos a los que les dedico esto (la banda salsera por supuesto) nunca lo vean en la vida y mi único posible lector (llámese chobu/lobo/Isaac) le valgan poco menos que ni madres éstas líneas. Pero aún así las pondré. En primera porque me gustaría dejar un testimonio de éstos días y esta gente chingona, ya que la verdad siempre será que, por más que uno lo intente y desee, todo, al final, puede valer madres. En segunda porque se me da mi regaladísima gana y este es mi blog chingas.

Alguna vez me dijo un cuate (curiosamente el rementado Chobu), con motivo de una fiesta que tuve a bien hacer, el siguiente acertado comentario: “Tu y tus amigos se toman demasiado en serio eso del baile”. Quizá hayan sido las rebuscadas vueltas de mis compas y yo, o la cara de satisfacción cuasi-orgásmica de Marco cuando baila o la figura de las mujeres con sus manitas (quizá sea la envidia porque él no sabe bailar un carajo). Sea lo que fuere, tiene mucho de verdad, pero también es cierto que, al menos eso creo, la salsa en la banda salsera ha llegado a ser algo secundario. Creo que ahora predomina, simplemente, una amistad fregona.

Mi acercamiento original a este mundo de la salsa fue por el tiempo muerto en mi escuela, la ociosidad innata en mi y el deseo de poderme mover mejor, a la hora de bailar, que el árbol de 50 años que está plantado en mi casa (cosa que no hacía en ese momento). Y pues si iba a las clases, y si me divertía y entretenía, pero realmente no era algo de mayor importancia hasta que nació la banda salsera. Nunca he sido muy popular ni he tenido muchos amigos (cosa que me viene bastante bien), pero los que tengo son muy buenos. Creo que esto es lo bueno de esta bandísima, son muchos y, todos, excelentes amigos, a pesar de que somos de personalidades, edades y gustos variados (al contrario creo que esto le da un matiz bastante chido).

Nunca tuve un grupo de amigos con los que me sintiera tan a gusto, me divirtiera tanto, bromeara tanto, saliera tanto, difrutara tanto. Y, sin proponérmelo, la encontré en ellos.

Gracias a Zoé, mi niña alegre, mi mujer hermosa, mi adorada novia. Iluminas mi vida de muchas formas.

A Adri, con su eterna sonrisa y su pila interminable.

A Itza con su organización perfecta y su fuerte espíritu.

A Yuri por su sinceridad y buen humor.

A Nohemí por su ánimo, su siempre dispuesta ayuda y su alegría.

A Clau por su risa y bella personalidad.

A Ilse que combina carácter y dulzura.

A Karlita y Edgar por su amor al baile.

A Redo por su siempre excelente disposición.

A Marco por que siempre le pone energía a todo (y un poco de estrés a la rueda).

A Omar y su sacrificio de venir desde cuerna pa estar en esta banda.

A Mario y su excelente humor y sus conocimientos de caricaturas olvidadas.

A Ricardo con sus anécdotas cagadas, su hospitalidad y sus interminables conocimientos de los simpsons.

En fin, gracias banda, por hacer divertida y buena la vida.

De autocompasión

Octubre 16, 2008 por delamata

En este mundo nuestro, la autocompasión ha estado muy vapuleada últimamente. Con todas estas nuevas tendencias psicológicas, motivantes, espirituales, religiosas; estos grupos de optimismo, sectas del new age que predican la armonía de mente y cuerpo y demás chingaderas, la autocompasión ha pasado a ser despreciada, odiada y temida, la pobre.

¿Quiénes no hemos visto en esas profundas series gabachas como 7th heaven, gilmore girls o grey’s anatomy (esta última la neta me gusta, pero ese no es el punto), etceteras, cuando un(a) protagonista tiene una desgraciada desgracia y se pasa todo el capítulo lamentándose y sientiéndose mierda para, en lo últimos momentos antes de los créditos finales, llega alguien (puede ser desde un jefe, un amigo, un enemigo, hasta un intelectual vagabundo) por lo regular persona sabia y segura, de esas que irradian fuerza y admiración y, con cara decidida y voz atronadora, le dice al desgraciado(a) con una sacudidad o hasta con un madrazo: “¡Deja de compadecerte a ti mismo! Que no te das cuenta que bla bla bla…”. ¡¡¡Y santísimo remedio!!! aquel ser vapuleado se levanta con la frente en alto y una nueva visión de la vida, se sacude la tristeza y vuelve a tener la fuerza para comerse al mundo, cagarlo y volverse a tragar la cagada, todo gracias a esas palabras duras pero ciertas…

Chale.

No se ustedes pero yo veo cierto encanto en la autocompasión. No digo que sea buena, probablemente sea bastante mala y además no tengo ni el conocimiento ni las ganas para discutir todos los pedos sociales que trae consigo un estado autocompasivo. Lo que yo digo es que es, desde cierto punto, es chida.

La autocompasión viene en aquellos momentos en los que te sientes tan pero tan mierda (puede ser por cualquier situación) que ya no te importan los consejos bienintencionados de los amigos (es más, en este punto probablemente los amigos se han hartado de ti), no te importan todos tus logros, no te importan tus cualidades; solo tienes esa segura certeza de que eres mierda, vales pa pura mierda y la gente tiene razón en decir que eres mierda. Es entonces cuando llega esa punzadita de placer morboso y egoísta que tenemos todos los humanos en algún lado, ese sentimiento de sufrimiento sabroson mientras te sigues hechándo vasca a ti mismo, diciendote que eres feo, pendejo, inútil, aburrido, que todo lo que te pasa te lo mereces y que no vales un carajo.

Hay cierta gracia en sentirse nada, porque entonces no esperas nada de ti, lo que espera la gente de ti te vale madres y tu mundo se ha hecho de pronto muy sencillo. No tienes que trabajar más porque sabes que nunca harás nada, no tienes que sufrir el que tu pareja no te quiera porque entiendes perfectamente porque no te quiere, no tienes que ayudar a tus amigos con sus problemas porque sabes que eres una persona mierdera. Le das rienda suelta a tu egoísmo, saboreando pensar que los demás se sienten mal al verte mal, siendo grosero y cortante con las persona que te quieren ayudar y valiéndote madres todo lo que has aprendido sobre las buenas maneras.

En fin creo que la autocompasión te lleva a un estado de desahogo bastante necesario de vez en cuando y hasta; en un modo enfermo y poco saludable, he de admitirlo; disfrutable.

Eventualmente, siempre y cuando no suframos alguna enfermedad psiquiátrica o de plano el problema sea muy cabrón, terminamos saliendo de nuestro estado autocompasivo para volver a tu estado normal (sea cual sea). Retomas tus proyectos, te ves un poco menos feo en el espejo, recuerdas que hay gente más pendeja que tu y las cosas recuperan su gracia. Creo yo que lo malo de la autocompasión no es sentirla, todos la necesitamos de vez en cuando. La cosa radica, creo, en no hacerla un modo de vida, porque, entonces si, que hueva.

De caricaturas

Junio 23, 2008 por delamata

Aprovecharé el tiempo muerto de mi trabajo para escribir lo que, originalmente, iba a ser mi primera aportación a este pseudoblog. Hablaré de las incoherencias en la caricaturas. Y bueno, no es que las caricaturas se distingan por presentar escenarios veraces y muy lógicos, pero no voy a hablar de porqué chingados el coyote no se compraba unos pollos rostizados con todo lo que gastaba en las mierdas de ACME o el porqué si Goofy era perro y Pluto también, uno era antropomorfo y hablaba (aunque lo hacía como pendejo) y el otro no. Lo que en verdad me encabrona son las incoherencias que nada tienen que ver con el mundo ilógico de las caricaturas. Diviértanse.

 

 

Ewoks Racistas.

 

Cuando yo era pequeño, me divertía viendo las caricaturas de aquellos cuasi-osos hablantes emergidos de la mente enferma de Jorgito Lucas, los Ewoks. Aparentemente, antes de derrotar a un ejército de bien entrenados stormtroopers con armas de rayitos chingonas, robots de dos patotas, armaduras blancas y que les doblaban la estatura, Wicket y sus cuates vivían un sinnúmero de aventuras y se la pasaban de poquísima madre. Como todo héroe populachero y divertido, tenía su banda, su vieja, sus jefes y cosas varias que hacían del programa un deleite interminable. Entre sus cuates tenía a un aprendiz de hechicero bastante pendejo y una Ewok muy mamoncita de la que el hechicero estaba enamorado, y que nunca pelaba. Hasta ahí todo iba a bien, la vida de los ewoks reflejaba, no solo los problemas que uno esperaría de unos mamíferos preadolescentes de Endor, sino los problemas amorosos que todos hemos sufrido.

 

Entonces es cuando viene lo que me conflictua. Un buen día, Wicket, seguramente presionado por los constantes cambios de la moda endoriana, decidió quitarse su capuchita verde y probarse una rojita más marica. Lo realmente impresionante fue cuando sus amigos llegaron a saludar y ¡oh sorpresa! La ewok mamoncita había cambiado completamente su actitud y ahora no solo había encontrado la tranquilidad espiritual para dejar de comportarse culeramente con el pobre y pendejo maguito sino que además ahora la enamorada era ella.

 

Todo eso lo hubiera soportado con relativo estoicismo, pero lo verdaderamente traumático fue que ahora la ewok era… ¡negra! ¡¡¡A chingaaaa!!!  ¿Qué pasó? ¿Se fue a Acapulco y se bronceó demasiado? ¿Se tiñó todo el pelo del cuerpo? ¿Alguna enfermedad dermatocapilar?

 

El racismo levantó su fea cabeza cuando ahora el maguito pendejete rechazaba los constantes esfuerzos que la ahora negrita hacía para ganarse su corazón. Así es, pasó en un día en ser una huerita mamona, admirada y vanidosa a una negrita arrastrada y de baja autoestima. Chale.

 

Y bueno, yo me preguntó, ¿qué chingados estarían pensando los productores, dibujantes, directores o el que se encargaba de esas madres? “Oye guey, y si le cambiamos el color al wicket y volvemos a la otra vieja negra y lameculos? ¡Estoy seguro que nadie se va a dar cuenta!” o “¡Oye compadre, te acuerdas de que color va la capa del Wicket y el pelo de su amiga? –Pus asómate al escritorio del pancho, ahí están los dibujos anteriores –¡Nel, que hueva, lo voy a pintar verde y a la otra negra y a la chingada! –Pus haz lo que se te de tu pinche gana entonces”

 

Algo así me imagino.

 

  

 

Algo similar pero inverso sucedió en los simpsons con el smithers, el enamorado y servidor del señor burns. En los primeros capítulos, y creo que solo en uno, sale negro y con el pelo azul, para después terminar amarillo y con el pelo gris. Y pos chale, misma cosa.

 

-          Oiga señor Groening, ¿que el smithers no era negro?

 

-          ¡A chinga de verás! Pus ya déjalo así y nos hacemos pendejos.

 

 

      

 

Probablemente la explicación es que tenía vitiligo.

 

¿Y los chacos?

 

 Otra cosa que en verdad nunca entendí porqué rechingados la hicieron, fue la pérdida de los chacos de Miguel Ángel, la tortuga ninja.

 

Como muchos veinteañeros actuales, yo fui fan de las tortugas ninja adolescentes mutantes. Y como todos los fans de dichos justicieros adiestrados por una ratota, yo tenía mi tortuga favorita, la cuál era, espero ya lo hayan adivinado, Miguel Ángel. Mi admiración por aquel chaquetero puberto no venía de su antifaz naranjita ni de su hilarante hilaridad. Venía de su maestría al usar los chacos, aquellos palitos unidos por una cadenita, probablemente muy incómodos a la hora de los chingadazos, pero que se veía harto chingón cuando los expertos arte marcialistas (como Miguel Ángel) hacían sus malabares con ellos y con los que me di más de un  putazo tratando de imitarlos con mis chacos de juguete.

 

Un mal día en que encendí la tele esperando disfrutar un capítulo más de mis verdes héroes, cuál no sería mi sorpresa cuando Miguelito, en lugar de sus bonitos chacos, saca un mecate con un como gancho en forma de caparazón. ¡Qué pedo! Exclamé yo escandalizado, ¿y los chacos? Bueno, quizás se le olvidaron en la alcantarilla o en la tortuvan y pos tenía a la mano la madre esa del mecate, pensé yo un poco más tranquilo. ¡Pero no! El día siguiente y el que le siguió y así por siempre, el buen mike siguió llevando pa arriba y pa abajo su mecate con gancho.

 

Nuevamente nunca hubo una explicación al respecto. ¿Se le perdieron en una cloaca? ¿Se le rompieron y el Splinter no tenía dinero pa comprarle otros nuevos? ¿Un buen día decidió que el mecate era mejor arma que los chacos? ¿Abril los robó para usarlos en algún pervertido juego sexual?

 

Leonardo: ¿Oye Mike, y tus chacos? ¿Qué pedo con el mecate?

Mike: ¡A chingá! Neta, que pedo…

     

Nunca lo sabremos.

De espiritualidad

Junio 20, 2008 por delamata

Hace poco mi buen amigo Chobu/Lobo (al parecer el único lector de este blog) me reclamó el atraso y la poca atención que he tenido para con este espacio de expresión y, como mi público siempre ha sido lo más importante para mi, he decidido escribir un segundo artículo, con lo que lograré, por un lado, satisfacer las necesidades del 100% de mis ávidos lectores y, por el otro, que me deje de estar chingando al madre.

Últimamente, en aquellas sesudas platicas que tengo con mis amigos, he oído más de una vez el término espiritualidad. En muchas de esas ocasiones el tema viene al hablar de religión o creencias. Frases como “no soy religioso, soy espiritual” y similares son comunes. Al parecer, mucha gente busca esa espiritualidad que le dará sentido a su vida, que le hará ser mejor persona, que le dará tranquilidad y muchos otros etcéteras.

Y yo me digo ¿Pues que chingados?

Quizá es porque sea una persona muy simple o una muy compleja, quizá sea muy inteligente o muy pendejo, quizá sea que soy muy centrado o estoy muy encabronadamente confundido. Pero, al menos para mi, y lo digo a voz en cuello: ¡La espiritualidad me vale madres!

Y no me refiero a que la espiritualidad de los demás me valga madres o que desapruebe su búsqueda (de lo que sea que estén buscando) o que esté en contra de ella de alguna manera, simplemente que para mi nunca ha sido necesario tenerla ni me importa su existencia ni es algo que para encontrarla tenga que rezar, bailar desnudo (eso lo haría por gusto), comer peyote o ir a bañarme a las aguas santas de santotomaczempualtepec.

Pero pus pa que todo sea ordenado y bonito empecemos por el principo: ¿Qué chingaos es eso de la espiritualidad?

Espiritualidad viene de espíritu (¡Ay guey, soy un genio!) que su vez viene del latín spiritus que significa aliento. ¿¿¿Eh??? Resultase que aquellos antiguos y sabios seres tenían a bien identificar el aliento con la vida, algo así como la esencia dejando aparte el cuerpo terrenal. Eso ya tiene más sentido. De ahí ya podemos, asumiendo que no todos mis lectores sean tan gueyes como el único que tengo por el momento, deducir como la palabra derivó en conceptos como alma y seres como Gasparín.

Y si le creemos (y porqué no lo haríamos) la chingona enciclopedia virtual llamada Wikipedia:

La espiritualidad es el ejercicio natural que todo ser con conciencia hace del sentimiento que alienta a obrar, manifestándolo en forma de ánimo, valor, aliento, brío, esfuerzo, vivacidad y/o ingenio.

Y no se a ustedes pero a mi esto me suena, pus… a vivir.

Tons si lo que digo tiene sentido (y es probable que no lo tenga) aquellos que buscan la espiritualidad nomás andan buscando un cambio en su forma de vivir o de ser, y yo no sé porqué fregados lo buscan fuera de ellos mismos en sectas extrañas, velas rosas, amarillas y moradas, inciensos que huelen a pipí y libros de Carlos Cuauhtémoc Sánchez.

Probablemente no sea una persona espiritual, pero ciertamente me importa medio cacahuate y, a mi parecer, eso es infinitamente mejor que necesitar serlo o pregonarlo si ya crees que lo eres. 

Y con todo y que no creo tener ni busco la espiritualidad, soy bastante feliz, tengo gente que me quiere, gente que quiero yo, no conozco a nadie que me odie, trato de ayudar o mínimo de no chingar a nadie y me veo mucho más tranquilo que muchas de las personas que presumen de ser espirituales.

Y bueno, como los romanos eran unos chingones, la próxima vez que alguien me diga que tiene una fuerte espiritualidad lo tomaré como una declaración de que le apesta el hocico.

He dicho.